Capital Veracruz
UnidadInvestigación
| | |

Pescadores, experiencia clave para nuevas instalaciones del Puerto de Veracruz


México se convierte nuevamente en referente para el manejo de la biodiversidad con el puerto de APIVER
Crédito: Notimex, ,

Notimex

Editor
|
22 de Marzo 2018
|

En un hecho histórico que dejó testimonio del ingenio mexicano, pescadores del puerto de Veracruz son hoy en día los maestros de los que muchos países han comenzado a tomar referencia para trasplantar corales y ayudar a su supervivencia.

Esta es una de las grandes proezas que resultaron del proyecto para la construcción de las nuevas instalaciones de la Administración Portuaria Integral de Veracruz (APIVER) y que implicó la remoción de 48 mil colonias coralinas y 409 mil organismos adicionales.

Sin embargo, esta labor requirió de la experiencia de los mismos pescadores de la zona quienes, a pesar de contar con el conocimiento sobre el manejo de especies marinas, recibieron previa una capacitación profesional que se enriqueció con sus conocimientos.

Tal es el caso de Bernardo Hernández Guzmán y José Ventura Vargas Sánchez, ambos pescadores con 40 años de experiencia y que iniciaron su labor como pescadores desde los 11 años como pulperos y después como pescadores de redes.

Al respecto, en entrevista con Notimex, el encargado de Coordinación Ambiental de la APIVER, Isaac Ramírez, recordó que el tema de la reubicación de corales no es descubrir el hilo negro.

“Es una acción que ya se había aplicado en otros lugares como en el Puerto de Miami y en Jamaica, pero la parte importante es que es la primera vez que se hace a una mayor distancia”.

Y es que hasta antes del proyecto del nuevo Puerto de Veracruz los corales que habían sido trasplantados en otras partes del mundo solo habían sido removidos como máximo a una distancia de un kilómetro de su lugar de origen.

Sin embargo, en el caso de Veracruz, los corales fueron removidos a más de 20 kilómetros al norte de su ubicación original, guardando que el nuevo sitio tuviera la misma profundidad de 5 metros y en condiciones similares a las que guardaban.

Al respecto, Bernardo Hernández, nos comparte que para esta labor se requirieron de un promedio de tres mil viajes que se hicieron a lo largo de seis meses y en los que trabajaron 153 personas, en su mayoría pescadores, así como biólogos, oceanógrafos y médicos.

Cómo fue el traslado

Y es que, para esta labor tuvimos que tomar primero un curso para aprender a manipular los corales, ya que nunca antes habíamos hecho un trabajo similar, agregó el pescador, quien confesó que por día recibían 700 pesos.

Aclaró que, a diferencia de la clásica labor de pesca, remover corales consistió en un trabajo lento y meticuloso, pues había que manejar a estos ejemplares con el suficiente cuidado para evitar que se rompieran o que se dañaran.

“Posteriormente, los colocábamos en una base de concreto que ya se había instalado previamente y se les adhirió con un pegamento también de concreto”.

Agregó que gran parte del aprendizaje que obtuvieron, además de los cursos impartidos, fue en el mismo campo de trabajo, ya que el primer reto fue aprender a pegar los corales en su nuevo lugar sin que el concreto les ganara en su proceso de coagulación.

“Tuvimos que improvisar varias técnicas y hacer mezclas en diferentes densidades, hasta que finalmente descubrimos que con una duya o manga de plástico y con cierta viscosidad, eramos capaces de colocar el pegamento, a manera de churro y luego pegar el coral sin que nos ganara el concreto”, comenta orgulloso.

Por su parte, José Ventura nos compartió que una vez terminada su labor en el traslado de corales a su nuevo destino, volvieron a sus actividades normales de pesca, aunque ahora a sus labores se han sumado también trabajos de apoyo para construir los rompeolas y la vigilancia de los corales trasplantados.

“Nosotros hemos estado ayudando con la colocación de las mallas que evitan la dispersión de sedimentos durante el vertimiento de rocas para construir los nuevos rompeolas, así como en la remoción de rocas y fondo arenoso para incrementar la profundidad de las dársenas”, precisó.

Gracias a ello el sedimento ya no se pasa al resto del mar afectando a las colonias que habitan en aguas profundas, pero para ello se ha requerido de mil 500 a mil 800 metros de red para evitar la dispersión de sedimento.

Además, reconoció que a la capacitación que tuvieron también se sumó un curso especial de buceo, “ya que aunque todos los pescadores sabemos nadar, era indispensable saber bucear a grandes profundidades, además de saber cómo manipular corales y otras especies marinas.

En ese sentido, Bernardo agregó que además de manipular corales, tuvieron que trabajar también con otros 409 mil organismos que viven y conviven con los corales, como los pepinos de mar, los erizos y las anémonas.

Tan solo en el caso de las anémonas, reconoció que a diferencia de los corales, son suaves, si no se les sabía manejar terminaban por romperse lo que al final se traducía en su muerte, ya que son tan suaves como la gelatina.

Explicó que para moverlas, aprendieron que solo bastaba darle un golpe con el cincel a la base de roca donde se sujetaban, de manera que con la vibración las mismas anémonas se desprendían de la roca por sí mismas.

“De inmediato las colocábamos en bolsas y las llevábamos a su nuevo destino, donde las volvíamos a colocar con cuidado y ellas mismas, con sus ventosas, se volvían a sujetar de las nuevas rocas”, agregó.

También trabajamos con pepinos de mar y erizos, los cuales no necesariamente están pegados al arrecife, pero que se desplazan lentamente, por lo que por si mismos no hubieran podido huir de las obras.

“Por ello los recogíamos con nuestras propias manos, protegidos con guantes y luego los llevábamos a su nuevo lugar para soltarlos”, expuso.

Finalmente, y como resultado de todo este proceso, los pescadores siguen laborando en sus trabajos como pescadores, pero ahora con la encomienda de vigilar la supervivencia de los corales trasplantados, y que al momento revelan un éxito de supervivencia de cerca del 85 por ciento.

Pero además, se han convertido en referencia para otros países, pues la experiencia adquirida de trasplantar y cuidar estos corales a una distancia mayor de lo que se había practicado es hoy evaluada y valorada para proyectos similares.

Es así que el proyecto del Nuevo Puerto de Veracruz ha extendido sus beneficios al campo de la protección de la biodiversidad, convirtiéndose en un referente que continuará dejando muchas enseñanzas para quien quiera impulsar un proyecto sustentable y que responda a los retos lanzados por la ONU en la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030.

Encuentra más notas sobre

Más de notas

Más populares

La música fue interpretada por el grupo Tlen Huicani, bajo la dirección de Alberto de la Rosa
Serán titulares de, entre otras instancias, el DIF, la Contraloría y Protección Civil
La mejor oferta en humor y risas la tenemos aquí. Y lo mejor, ¡es gratis!
Todo el estado es una muestra de la enorme riqueza natural de Mexico
Se mantendrá la veda hasta el 15 de agosto de este año

¿Te imaginas una ciudad inteligente? Así sería